El efecto invernadero sobre nuestro planeta
La atmósfera es una masa gaseosa compuesta, en volúmenes, por
un 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno, 0,03% de dióxido de carbono y el resto por
otros gases, tales como el metano, el vapor de agua y el óxido nitroso.
Entre estos componentes, los gases que se encuentran en menor
proporción (dióxido de carbono, metano, vapor de agua, óxido nitroso) provocan
el efecto invernadero. Permiten que las radiaciones caloríficas del Sol
penetren hasta la superficie de la Tierra calentando los cuerpos que se
encuentran en ella, pero absorben las radiaciones infrarrojas que emiten esos
cuerpos terrestres impidiendo que se dispersen en el espacio exterior,
inmediatamente las radiaciones absorbidas vuelven a ser emitidas hacia la
superficie terrestre proporcionando calor que eleva la temperatura media de la
Tierra.
Desde el advenimiento de la Revolución Industrial, grandes
cantidades de carbón, petróleo, gas natural y otros combustibles fósiles
utilizados, incrementan la concentración de CO2 en la atmosfera,
intensificando el efecto invernadero.
Consecuencias del
efecto invernadero
La mayor retención de calor provocará la fusión de la plataforma de hielo de la Antártida, lo que producirá un paulatino aumento de nivel del mar, pudiéndose llegar a una eventual inundación de las ciudades costeras. Observaciones efectuadas por científicos en los últimos años demuestran un aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera y en el mar, y un incremento en el nivel del mar a razón de un milímetro y medio por año.
Nos encontramos frente a serios problemas ecológicos, probablemente
esto incentive la necesidad de buscar nuevas fuentes de energía no
contaminantes, a partir de recursos renovables y permanentes, como, por
ejemplo, la energía solar y la eólica.
El hombre ha provocado desequilibrios que pueden afectar los
ecosistemas naturales, también deberá actuar para corregir sus errores.

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